Centro espacia Johnson / NASA
Nicole Ottawa & Oliver Meckes / Eye Of Science
Las sondas espaciales han mapeado [1] suficientes planetas y lunas del sol como para concluir que no hay civilizaciones acechando en nuestro sistema estelar, excepto la de la Tierra. ¿Pero qué ocurriría si todavía no hubiésemos terminado de buscar o si hubiésemos estado buscando pistas incorrectas en sitios incorrectos? ¿Y si hubiese signos de una antigua especie inteligente aquí mismo, en los mundos de nuestro propio patio trasero, esperando ser encontrados?
Esa es la pregunta planteada por Jason Wright [2], astrónomo de la Universidad Estatal de Pennsylvania, en un artículo publicado recientemente. Wright sugiere la idea de que una civilización avanzada -una especie tecnológica autóctona, según él la denomina— podría haber surgido en el sistema solar antes de la vida tal como la conocemos («indígena», porque se origina en el sistema solar, en contraposición con la vida extraterrestre que pudiese haber surgido en otras partes del universo). Si dejara huellas de su tecnología -tecnosignaturas o tecnofirmas—, algunas de esas tecnosignaturas podrían haber sobrevivido, siempre y cuando hubiesen sido fabricadas con materiales no fácilmente degradables por la erosión o el tiempo. Tal vez, aduce Wright, permanezcan ocultas bajo la superficie de Venus y Marte.
La sugerencia de que hay artefactos de otra especie inteligente en el sistema solar es antigua, afirmó Wright; fue tomada en consideración por primera vez en la literatura de la década de 1890. «Una vez que el hombre se sintió confortable con los mapas de la Tierra, una vez que fuimos a Marte y cartografiamos Marte y las lunas de Júpiter, todo se volvió mucho menos familiar», recalcó Wright. Tiene sentido que los astrónomos busquen ahora en otra parte estudiando los océanos subterráneos de Europa y Encélado y escuchando los sonidos de radio emitidos alrededor de estrellas a años luz de distancia. Pero la existencia de firmas técnicas de una especie antigua en algún momento, según Wright, sigue siendo plausible.
Wright propone algunos lugares donde buscar, y el primero es bastante sorprendente: la Tierra; estima Wright que en el Cámbrico, o poco después, pudo haberse producido una explosión de vida con la aparición de animales complejos, según los registros fósiles. Con posterioridad, una catástrofe de orden brutal, quizás la caída de un objeto cósmico, destruyó casi todo ese esplendor vital excepto algunas pocas especies unicelulares que sobrevivieron. Tras esta gran hecatombe, otras cinco extinciones masivas [3] borraron de la faz de la Tierra cualquier signo de vida pero, como en el Cámbrico, la vida se abrió paso de nuevo. Quizás ya hemos visto etecnosignaturas (o tecnofirmas) en los registros geológicos pero, quizás también, las hayamos confundido con fenómenos naturales ordinarios. O, ¿por qué no? las evidencias desparecieron hace mucho tiempo, borradas de la superficie del planeta por el desplazamiento de las placas tectónicas.
Escribe Wright en el ya mencionado artículo:
Escribe Wright en el ya mencionado artículo:
«La Tierra es bastante eficiente, en escalas de tiempo cósmicas, destruyendo evidencias tecnológicas en su superficie.»
A fecha de hoy no existen evidencias de que otra especie inteligente con capacidades tecnológicas haya existido en la Tierra. Al menos un paleontólogo ha simpatizado con tu teoría. Así, Andre Siemion, director del Centro de Investigación SETI, dice con respecto a las ideas de Wright:
«Wright señala correctamente que han existido muchas oportunidades para que esto [la aparición de civilizaciones tecnológicas en la Tierra distintas de la humana] haya ocurrido»,
La Tierra es el único lugar conocido que alberga vida inteligente, lo que la convierte en un blanco privilegiado para este tipo de búsqueda. La vida, después de todo, se desarrolla en planetas con condiciones ambientales adecuadas, y la Tierra ha proporcionado precisamente eso. Los mismos procesos que dan lugar a diminutas bacterias unicelulares son los mismos que finalmente conducen a la evolución de los seres inteligentes. No le tomaría mucho tiempo a una especie inteligente dejar su marca en un planeta, de la misma manera que lo han hecho los humanos.
Afirma Siemion:
«Wright señala correctamente que han existido muchas oportunidades para que esto [la aparición de civilizaciones tecnológicas en la Tierra distintas de la humana] haya ocurrido»,
La Tierra es el único lugar conocido que alberga vida inteligente, lo que la convierte en un blanco privilegiado para este tipo de búsqueda. La vida, después de todo, se desarrolla en planetas con condiciones ambientales adecuadas, y la Tierra ha proporcionado precisamente eso. Los mismos procesos que dan lugar a diminutas bacterias unicelulares son los mismos que finalmente conducen a la evolución de los seres inteligentes. No le tomaría mucho tiempo a una especie inteligente dejar su marca en un planeta, de la misma manera que lo han hecho los humanos.
Afirma Siemion:
«A medida que mejoremos nuestra comprensión del pasado de la Tierra y la historia de nuestro sistema solar, tal vez algún día podamos descubrir evidencias que sugieran la actividad de otra civilización tecnológica, aquí mismo, en nuestro vecindario»
Otros objetivos incluyen Marte y Venus, pero no como son ahora. Especies inteligentes podrían haber surgido cuando el agua fluía en Marte, o antes de que temperaturas calientes hirvieran y evaporaran cualquier posible océano en Venus. El Planeta Rojo en particular puede estar bien cartografiado por orbitadores y rovers, pero los artefactos tecnológicos podrían estar enterrados bajo su superficie, dijo Wright. «Por lo que sabemos, tal vez Venus tuvo las condiciones propicias para que surgieran ciudades por todas partes hace mil millones de años y ahora se han ido», añadió.
Afirma también que las lunas rocosas y los asteroides ricos en minerales, libres de los efectos de la erosión, podrían preservar los rastros de una especie inteligente antigua si logran esquivar colisiones potencialmente destructivas con otros objetos. Un par de investigadores sugirieron recientemente el uso de telescopios espaciales para buscar ciudades potenciales en asteroides del Cinturón de Kuiper, un disco de rocas heladas fuera de la órbita de Neptuno.
Xarooch Franco
Fuentes | New Scientist, The Atlantic, NASA, Wikipedia y otros.
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Referencias que se citan:
1. tr. Biol. Localizar y representar gráficamente la distribución relativa de las partes de un todo; como los genes en los cromosomas.
2. tr. cult. Chile. Hacer mapas.
3. tr. cult. Chile. Trasladar a un mapa sistemas o estructuras conceptuales.
[2] Jason Wright es doctor en Astronomía por la Universidad de Berkerley, California (EE.UU). Su tesis incluyó estudios sobre los niveles de actividad estelar y su impacto en las mediciones de velocidad radial, análisis de señales débiles y de largo plazo de exoplanetas y el Catálogo de Exoplanetas Cercanos. Fue investigador asociado en la Universidad de Cornell, trabajando con el Prof. James Lloyd y su grupo en el Instrumento de Descubrimiento de Exoplanetas TripleSpec... Más información aquí (en inglés).
[3] Las extinciones masivas detectadas con posterioridad al periodo Cámbrico fueron:
- Entre el periodo Ordovícico y el Silúrico: desaparición de un 60% de las especies.
- En el periodo Devónico: desaparición de un 70% de las especies.
- Entre el periodo Pérmico y Triásico: desaparición de un 95% de la especies.
- Entre el periodo Triásico y Jurásico: sin datos concluyentes de la extinción.
- Entre el periodo Cretásico y Terciario: la más famosa por la desaparición de los dinosaurios.
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/


