La energía oscura es uno de los
grandes misterios sin resolver de la cosmología. Se cree que ahora
constituye el 68% de todo en el universo.
Hasta finales de los 90, la mayoría de
los cosmólogos creía que el universo no tenía suficiente masa para
causar un «Big
Crunch». En
particular, los datos adquiridos por el 2dF Galaxy Redshift Survey
y el Sloan Digital Sky Survey parecían confirmar que el
universo se expandiría para siempre, aunque a un ritmo cada vez más
lento a medida que la propia masa del universo y su propia gravedad
trataban de hacerla retroceder.
La primera indicación de algo revolucionario a punto de ser descubierto surgió en 1998 durante un estudio de supernovas de Tipo 1A. Estas explosiones masivas de estrellas gigantes moribundas son extremadamente útiles para los astrónomos porque siempre emiten la misma cantidad de luz y, por tanto, pueden ser usadas como las llamadas «velas estándar» para calcular las distancias en el cosmos. Esta es una idea muy simple. Piense en las luciérnagas por la noche: todas brillan con el mismo brillo intrínseco. Midiendo su brillo desde la posición del observador, se puede calcular su distancia.
El estudio de 1998 fue realizado por dos grupos internacionales de astrónomos, entre ellos los estadounidenses Adam Riess y Saul Perlmutter, y Brian Schmidt en Australia. Utilizando ocho telescopios en todo el mundo, su objetivo era utilizar la distancia de las supernovas de Tipo 1A para calcular la tasa de expansión del universo, conocida como la Constante de Hubble (aunque en realidad, como la tasa de expansión del universo varía con el tiempo, técnicamente no es una constante).
La primera indicación de algo revolucionario a punto de ser descubierto surgió en 1998 durante un estudio de supernovas de Tipo 1A. Estas explosiones masivas de estrellas gigantes moribundas son extremadamente útiles para los astrónomos porque siempre emiten la misma cantidad de luz y, por tanto, pueden ser usadas como las llamadas «velas estándar» para calcular las distancias en el cosmos. Esta es una idea muy simple. Piense en las luciérnagas por la noche: todas brillan con el mismo brillo intrínseco. Midiendo su brillo desde la posición del observador, se puede calcular su distancia.
El estudio de 1998 fue realizado por dos grupos internacionales de astrónomos, entre ellos los estadounidenses Adam Riess y Saul Perlmutter, y Brian Schmidt en Australia. Utilizando ocho telescopios en todo el mundo, su objetivo era utilizar la distancia de las supernovas de Tipo 1A para calcular la tasa de expansión del universo, conocida como la Constante de Hubble (aunque en realidad, como la tasa de expansión del universo varía con el tiempo, técnicamente no es una constante).
Los resultados del estudio fueron
sorprendentes. Las distantes supernovas que explotaron cuando el
universo tenía sólo 2/3 de su edad
actual eran mucho más débiles de lo que deberían haber sido y, por
lo tanto, estaban mucho más lejos, lo que implicaba que el universo
se había expandido mucho más rápido de lo que lo debería haber
hecho, si las ideas actuales eran correctas.
Cuando se revelaron estos resultados,
la comunidad astronómica se mostró muy escéptica, y las
observaciones fueron pronto replicadas por otros equipos y otros
métodos. En el cambio de milenio se hizo evidente que la expansión
del universo no está, como se creía comúnmente, disminuyendo. En
realidad se está acelerando.
Aún más extraño es que la expansión
se había desacelerado, como era de esperar, hasta siete u ocho mil
millones de años después del Big Bang. Pero entonces, por razones
completamente desconocidas, una misteriosa «fuerza
antigravitatoria» comenzó
a dominar, superando el freno que la gravedad estaba poniendo a la
expansión, que luego invirtió su desaceleración y comenzó a
acelerar.
Pueden imaginar lo impactante que fue
esta revelación para astrónomos y cosmólogos.
La fuerza responsable de esta
aceleración fue denominada por los científicos como energía
oscura. En este caso, oscuro significa desconocido en lugar oscuro en
sentido literal, como es el caso de la materia oscura. Debe tenerse
en cuenta que la energía oscura y la materia oscura son fenómenos
totalmente inconexos. Más información: ¿Qué es la materiaoscura?
Para añadir más carga al misterio,
las propiedades de esta extraña energía oscura parecen coincidir
con la constante cosmológica de Einstein, a veces llamada su fudge
factor (factor de distorsión o coeficiente de corrección,
una cantidad o elemento ad hoc que se introduce en un cálculo,
fórmula o modelo para que se ajuste a las observaciones o
expectativas; se define por el cociente resultante de dividir un
valor experimental por su valor teórico) y más tarde descrita por
el propio Einstein como el mayor error profesional de su vida.
Einstein detestaba la idea de un universo en expansión, prefiriendo
el estático postulado por la cosmología de estado estacionario, que
era popular a principios del siglo XX. Inventó una fuerza
antigravitatoria, de origen indefinido, para contrarrestar la
expansión observada del universo, que daría lugar a un universo no
en expansión. Sin embargo, Einstein se retractó más tarde de esta
idea, que no fue apoyada por las observaciones.
La energía oscura es uno de los
grandes misterios sin resolver de la cosmología: se cree que ahora
constituye el 68% de todo el universo, con la materia normal, llamada
«bariónica»
-cada porción de materia que podemos ver realmente— que comprende
sólo un 5%, y el resto consiste en materia oscura, otro gran enigma
cósmico.
La energía oscura se comporta como la
fuerza antigravitatoria de Einstein, pero su naturaleza y origen
siguen siendo desconocidos. Uno de sus mayores misterios es por qué
la energía oscura comenzó a dominar la tasa de expansión del
universo en un momento determinado miles de millones de años después
del Big Bang. Si existe ahora, ¿por qué no estuvo ahí todo
el tiempo?
La física de la energía oscura es
altamente especulativa. Una idea que ha ganado terreno en los últimos
años es que la energía oscura se asemeja a una fuerza conocida como
«quintaesencia»,
que es un pariente del Campo de Higgs. Pero hasta ahora no hay
pruebas de observación que apoyen o descarten esto.
Los cosmólogos tampoco tienen idea de
si la energía oscura continuará acelerando la expansión del
universo para siempre, lo que lleva a un escenario, en un futuro
lejano, donde la aceleración superará las fuerzas que mantienen el
universo unido y literalmente desgarrará toda la materia del cosmos,
en un escenario de pesadilla conocido como el Gran Desgarramiento.
Hay varias misiones espaciales y
estudios terrestres actuales y futuros que investigarán la
naturaleza de la energía oscura, incluido el telescopio orbital
WFIRST de la NASA y el Estudio Internacional de la
Energía Oscura, con sede en Chile.
Se espera que pronto lleguemos a una
mayor comprensión de esta misteriosa fuerza, que está teniendo
tanta influencia en el futuro del cosmos, pero para obtener esa
comprensión tenemos que esbozar una historia mucho más completa del
universo. Sin embargo, la arqueología de 13.700 millones de años es
extremadamente difícil y consume mucho tiempo, con tantos estratos
antiguos en esa historia desaparecidos o indistintos, por lo que no
podemos esperar ninguna revelación repentina.
En resumen: El universo se está
expandiendo más rápido de lo que predijeron las teorías más
antiguas. La energía oscura, uno de los grandes misterios sin
resolver de la cosmología, puede causar su expansión acelerada. Se
cree que la energía oscura constituye el 68% de todo el universo.