El
mundo de la energía es en la actualidad un campo de batalla, una
competencia feroz entre la suciedad y la contaminación de los
combustibles fósiles, la falta de fiabilidad de la energía solar y
eólica y las torres que se ciernen sobre las plantas nucleares así
como sus peligrosos residuos. Un consumo creciente de energía y la
presión ejercida sobre el planeta por el uso del carbón y el
petróleo, hacen más necesario que nunca una fuente alternativa e
innovadora; es, precisamente, lo que hace que la energía de fusión
sea tan atractiva: promete proporcionar toda la que necesitemos de
manera fiable, barata y, lo más
emocionante, de forma segura para el medio ambiente -cero
emisiones de dióxido de carbono—.
Incluso las catástrofes en un reactor de fusión resultarían en
poco más que la expansión y enfriamiento de plasma -la
contaminación radiactiva que producirán los futuros reactores de
fusión nuclear empleando el deuterio-tritio será unas 10.000 veces
inferior a la producida por los reactores de fisión nuclear
actualmente instalados (1)—
, sin posibilidades de una enorme y peligrosa explosión. Y no es
imposible. La fusión es lo que impulsa a cada estrella que salpica
los cielos sin fin, incluyendo nuestro hermoso y abrasador sol. En su
núcleo, el hidrógeno se fusiona con el helio y eventualmente escapa
como radiación electromagnética. Es decir, dos átomos de hidrógeno
se unen y producen un átomo de helio como resultado. Pero la fusión
de un elemento en otro no es tan fácil como parece. Debido a que
ambos protones tienen la misma carga, la única manera de superar su
repelencia natural es acercarlos lo suficiente para que se fusionen.
El sol es capaz de hacer esto debido a su brutal masa (el 99,8% de
toda la materia de nuestro sistema solar) y, en consecuencia, la
inmensa cantidad de fuerza gravitacional disponible. El calor, la
presión y la gravedad son lo que hacen posible la fusión solar.
Eso es
lo que hace que la fusión sea diferente de la fisión: mientras que
la fisión tiene como objetivo separar un núcleo más pesado en dos
más ligeros, la fusión reúne núcleos más ligeros en uno más
pesado. El proceso de fusión significa que el elemento resultante
tiene menos masa y la masa restante se convierte en energía. Una
enorme cantidad de energía. Nuestros reactores nucleares de hoy en
día utilizan la fisión, que desafortunadamente produce residuos
radiactivos que duran decenas de miles de años. Aún así, muchos
ven los reactores alimentados por fisión como una mejora con
respecto a los combustibles fósiles, ya que es menos contaminante
que la mayoría de las otras fuentes de energía y nos ha ayudado a
evitar 14.000 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono
en los últimos 21 años. La energía nuclear es asequible y
proporciona alrededor del 21,2% de toda la electricidad en
España.
Sin embargo, no es fusión. No es todo lo que la fusión promete ser.
Pero resulta que recrear las condiciones del sol en la Tierra no va a ser una tarea sencilla. Uno de los chistes más tristes sobre la fusión es que es la energía del futuro... y siempre lo será. Este tipo de energía notable ha estado a 30 años de distancia durante las últimas 8 décadas. Pero esta vez podría ser diferente. Los físicos se sienten más confiados que nunca en su capacidad para resolver problemas y ha habido un gran número de avances en los últimos años.
Sin embargo, no es fusión. No es todo lo que la fusión promete ser.
Pero resulta que recrear las condiciones del sol en la Tierra no va a ser una tarea sencilla. Uno de los chistes más tristes sobre la fusión es que es la energía del futuro... y siempre lo será. Este tipo de energía notable ha estado a 30 años de distancia durante las últimas 8 décadas. Pero esta vez podría ser diferente. Los físicos se sienten más confiados que nunca en su capacidad para resolver problemas y ha habido un gran número de avances en los últimos años.
Uno de
los problemas a los que se enfrentan es que el proceso requiere
temperaturas de cientos de millones de grados - temperaturas hasta 10
veces más altas que las del núcleo del sol. No hace falta decir que
ningún material sólido podría soportar esa cantidad de calor, por
lo que los científicos a menudo utilizan campos magnéticos para
mantener el abrasador plasma durante lo que se conoce como
confinamiento magnético. Los imanes entonces presionan el plasma a
mayores densidades, pero eso significa que los átomos no siempre son
lo suficientemente estables para contener la energía. El plasma
calentado con láseres y haces de iones requiere que entre demasiada
energía en el sistema.
En
resumen, el objetivo actual de la investigación de la fusión es
llegar a un punto de equilibrio en términos de energía. Los
investigadores quieren sacar tanta energía como la que están
poniendo. Hasta ahora hemos estado trabajando con déficit, es decir,
que la energía obtenida es mucho menor que la gastada para
producirla. El objetivo final, por supuesto, es sacar muchas veces
más energía que la que estamos poniendo.
Algunos
nuevos enfoques son un híbrido de campos eléctricos y magnéticos
que envían átomos contra un objetivo sólido hasta que los átomos
del rayo se fusionan con los del objetivo. Este proceso utiliza
hidrógeno ya que los elementos más ligeros producen más energía
durante la fusión. El truco aquí es minimizar el número de átomos
que se dispersan y así aumentar la cantidad de energía recogida.
En lo
que respecta al alcance comercial de la fusión, las estimaciones van
desde 60 años a partir de hoy hasta sólo 15, dependiendo de a quién
se pregunte. Los investigadores del MIT confían en poder tener un
reactor de fusión en 2033, aunque incluso eso plantea la cuestión
de si podemos permitirnos esperar tanto tiempo para obtener energía
limpia.
En
lugar de centrarme demasiado en los tecnicismos de la energía de
fusión en sí, me interesaba mucho lo que este tipo de energía
significaría para la exploración espacial. Resulta que la NASA está
financiando un cohete alimentado por fusión con la esperanza de un
prototipo funcional para 2020. Si tiene éxito, las naves espaciales
impulsadas por fusión llegarían a Marte el doble de rápido que
cualquier cosa que podamos enviar ahora. Esto significa que en lugar
de un viaje al planeta rojo de 7 meses, sólo tomaría poco más de
3, reduciendo en gran medida la exposición de la tripulación a la
radiación, la tensión psicológica y la ingravidez. Sin mencionar
que necesitarían mucho menos comida, combustible y oxígeno a bordo.
De hecho, un pequeño grano de aluminio proporcionaría la potencia
equivalente a la que un cuatro litros de combustible proporciona en
los cohetes químicos de hoy en día.
Los
cohetes de fusión tendrían un impulso específico de 130.000
segundos, 300 veces mayor que el de los cohetes modernos. Impulso
específico es un término que se refiere a la relación entre el
empuje y la cantidad de propulsor utilizado. En el caso de los
cohetes químicos, un impulso específico de 450 segundos significa
que un cohete puede mantener 0,45 kg de empuje de 0,45 kg de
combustible durante unos 450 segundos. Los cohetes de fusión también
permitirían una mayor carga útil ya que no se necesita tanto
espacio para el combustible. En su lugar, los imanes con bandas de
litio empujarían a los átomos entre sí, lo que daría lugar a la
fusión y a la energía para empujar el cohete hacia adelante. Si los
cohetes de fusión utilizan hidrógeno como propulsor, podrían
reponer sus reservas recogiendo hidrógeno de la superficie de los
planetas.
Es un
método rápido y mucho más eficiente de viaje interplanetario. Y
los cimientos para ello se están construyendo hoy en día. Proyectos
como el VASIMR actúan como pasos en el camino hacia los cohetes de
fusión. VASIMR es un cohete de plasma que calienta y expulsa el
plasma para crear empuje pero, debido a que los cohetes de fusión
también usarán plasma, cualquier cosa que los investigadores puedan
aprender de esta nave les ayudaría en el diseño y creación de un
empuje de fusión.
Recrear
el poder de una estrella es algo que suena singularmente humano: un
objetivo violento, difícil y aparentemente fantástico. Y sin
embargo, lograrlo le aportaría muchisimo a nuestra civilización,
tanto en términos de energía física como de introspección: hasta
dónde podremos avanzar realmente, de una parte, y si podremos
alcanzar los objetivos de nuestras ambiciones más salvajes.
(1)
Catedrático Guillermo Velarde, del departamento de Energía Nuclear
de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid.
Xarooch Franco
Vía | Ellen Anderson. Por la traducción y adaptación al castellano: Xarooch Franco.
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