Si usted cree ser un genio, entonces quizás esté loco

Pero no se alarme. Si, como decía, usted cree ser un genio, no se desespere: genios y locos prestan atención a lo que otros ignoran.

Crédito de la imagen desconocido.

Cuando le preguntaron a John Forbes Nash, el matemático ganador del Premio Nobel, esquizofrénico y paranoico delirante, cómo podía creer que los alienígenas lo habían reclutado para salvar el mundo, dio una respuesta simple: «Porque las ideas que tenía sobre los seres sobrenaturales me llegaron de la misma forma que mis ideas matemáticas. Así que los tomé en serio».

John Forbes Nash no es el único genio loco de la historia. Víctimas de suicidio como los pintores Vincent Van Gogh y Mark Rothko, novelistas como Virginia Woolf y Ernest Hemingway, y las poetisas Anne Sexton y Sylvia Plath, todos ofrecen ejemplos excelentes. Incluso ignorando a esos grandes creadores que no se quitaron la vida fruto de un ataque de terrible depresión; sigue siendo fácil enumerar personas que soportaron una psicopatología bien documentada, incluyendo al compositor Robert Schumann, la poetisa Emily Dickinson y Nash. Los genios creativos que han sucumbido al alcoholismo u otras adicciones también son legión.

Ejemplos como los señalados han llevado a muchos a suponer que la creatividad y la psicopatología están íntimamente relacionadas. De hecho, la noción de que el genio creativo podría tener algún toque de locura se remonta a Platón y Aristóteles. Sin embargo, algunos psicólogos recientes sostienen que la idea es un engaño, después de todo, no hay problema para encontrar genios creativos que parecen no haber mostrado signos o síntomas de enfermedad mental.


El proceso más importante que subyace en los trazos del genio creativo es la tendencia a prestar atención a cosas que normalmente deberían ser ignoradas o filtradas.

Los opositores de la idea del genio loco también pueden señalar dos hechos sólidos. En primer lugar, el número de genios creativos en toda la historia de la civilización humana es muy grande. Por lo tanto, incluso si estas personas fueran menos propensas a la psicopatología que la persona promedio, el número de personas con enfermedad mental podría ser extremadamente grande. Segundo, los habitantes permanentes de los manicomios mentales no suelen producir obras maestras creativas. La excepción más cercana que cualquiera podría imaginar es el famoso Marqués de Sade. Incluso en su caso, sus obras más grandes (o más bien las más sádicas) fueron escritas mientras estaba encarcelado como un criminal en lugar de institucionalizado como un lunático.

Entonces, ¿deberíamos creer que el genio creativo está conectado con la locura o no? La investigación empírica moderna sugiere que deberíamos hacerlo porque esta ha señalado claramente la conexión entre locura y creatividad. El proceso más importante que subyace en los golpes del genio creativo es la desinhibición cognitiva -la tendencia a prestar atención a cosas que normalmente deberían ser ignoradas o filtradas por la atención porque parecen irrelevantes—(1).

Cuando Alexander Fleming cayó en la cuenta de que un moho azul estaba matando el cultivo de bacterias en su placa Petri, pudo haberla arrojado  al autoclave, tal y como haría cualquiera de sus colegas. En cambio, Alexander Fleming ganó el Premio Nobel por su descubrimiento de la penicilina, el agente antibacteriano derivado del moho Penicillium Notatum. Muchas personas han salido a pasear por el bosque y han regresado con abrojos molestos pegados a su ropa, pero sólo George de Mestral decidió investigar más a fondo con un microscopio y así descubrir la base del velcro.


Alexander Fleming, descubridor de la penicilina.

La desinhibición cognitiva no es menos beneficiosa en las artes que en las ciencias. Los genios artísticos a menudo informan de cómo el germen de un proyecto creativo de gran envergadura surgió al escuchar una pequeña parte de una conversación casual o al ver un evento único pero trivial durante una caminata diaria. Por ejemplo, Henry James informó en su prefacio de The Spoils of Poynton que el germen de la historia proviene de una alusión hecha por una mujer sentada a su lado en la cena de Nochebuena.


La inteligencia excepcional por sí sola produce ideas útiles pero no originales y no sorprendentes.

Pero la desinhibición cognitiva tiene un lado oscuro: se asocia positivamente con la psicopatología. Por ejemplo, los esquizofrénicos se sienten bombardeados con alucinaciones y delirios, les iría mucho mejor que se filtraran (2). Entonces, ¿por qué los dos grupos no se convierten en el mismo grupo? Según la psicóloga de la Universidad de Harvard Shelly Carson, los genios creativos disfrutan del activo de la inteligencia general superior. Esta inteligencia introduce el control cognitivo necesario que permite a la persona separar el trigo de la paja. Las fantasías extrañas están divorciadas de las posibilidades realistas.

Según esta concepción, la alta inteligencia es esencial para el genio creativo, pero sólo en la medida en que colabora con la desinhibición cognitiva. La inteligencia excepcional por sí sola produce ideas útiles pero no originales y no sorprendentes. Marilyn vos Savant entró en el Libro Guinness de los Récords por el coeficiente intelectual más alto del mundo y, sin embargo, no ha logrado encontrar una cura para el cáncer, ni siquiera construir una ratonera más efectiva.


Albert Einsten

Algunos campos de la creatividad ponen mucho más énfasis en la utilidad que en la originalidad y la sorpresa. En tales casos, la vulnerabilidad compartida entre el genio y la locura se vuelve mucho menos crítica. Por ejemplo, la psicopatología puede correlacionarse negativamente con el genio creativo en las ciencias duras (3). La interesante excepción son los revolucionarios científicos que van en contra de los paradigmas prevalecientes (4). Para ellos, la relación es casi tan positiva como la encontrada para los artistas y escritores.

También es posible que ciertos eventos y circunstancias en la niñez, adolescencia y adultez temprana aumenten el potencial creativo de una persona sin tener que recurrir a los síntomas asociados con la enfermedad mental (5). Estas experiencias diversificadoras incluyen la exposición multicultural, el bilingüismo y varias formas de adversidad en el desarrollo, tales como la pérdida de los padres, las dificultades económicas y el estatus de minoría, ¡os genios creativos que crecieron en tales ambientes serán menos propensos a mostrar rasgos o síntomas de psicopatología! (6)

Pero muchos genios caminan sobre la delgada línea que  separa lo normal de lo anormal. Para ellos, el aluvión de impulsos e ideas que perciben es una fuente de creatividad. Como dijo Nash después de un largo período de pensamiento ilusorio, su regreso a una fase más racional «no fue enteramente por una cuestión de alegría». Para explicar el porqué, dio otra simple respuesta. «La racionalidad del pensamiento impone un límite al concepto de la persona sobre su relación con el cosmos.».

Dean Keith Simonton, Medium.

Traducción y adaptación al castellano por Xarooch Franco.

Referencias que se citan (todas en inglés):
  1. 1Carson, S.H. Cognitive disinhibition, creativity, and psychopathology. In Simonton, D.K. (Ed.), The Wiley Handbook of Genius Wiley-Blackwell, Oxford, United Kingdom (2014).
  2. 2Eysenck, H. J. Genius: The Natural History of Creativity Cambridge University Press (1995).
  3. 3Simonton, D.K. The mad (creative) genius: What do we know after a century of historiometric research? In Kaufman, J.C. (Ed.), Creativity and Mental Illness Cambridge University Press (2014).
  4. 4Ko, Y., & Kim, J. Scientific geniuses’ psychopathology as a moderator in the relation between creative contribution types and eminence. Creativity Research Journal 20, 251- 261 (2008).
  5. 5Damian, R.I., & Simonton, D.K. Diversifying experiences in the development of genius and their impact on creative cognition. In Simonton, D.K. (Ed.), The Wiley Handbook of Genius Wiley-Blackwell, Oxford, United Kingdom (2014).
  6. 6Damian, R.I., & Simonton, D.K. Psychopathology, adversity, and creativity: Diversifying experiences in the development of eminent African-Americans. Journal of Personality and Social Psychology(2014). Retrieved from doi.org/10.1037/pspi0000011

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