Título: Acelerando
Año de publicación: 2005
Editorial: Bibliópolis
Colección: Fantástica
Traducción: Carlos Pavón
Edición: 2011
ISBN: 978-84-1515705-2
Precio: 22 Euros
Texto de la contraportada:
Manfred Macx es un emprendedor altruista: su trabajo
consiste en hacer ricos a los demás. Para ello se especializa en estar
conectado al flujo de información constante que es la característica
principal de la sociedad del futuro próximo, y de él extrae originales
ideas que pueden cambiar el mundo, y a menudo lo hacen. Pero Macx es
algo más: con sus implantes y su filosofía, está dos pasos por delante
de la ola tecnológica. Y puede ver claramente que se aproxima la
singularidad.
En las primeras décadas del siglo XXI, el mundo se
convulsiona en la agonía de un parto superlativo: poco a poco, se acerca
el momento en que la mayor parte de la capacidad de procesamiento será
artificial, no nacida, y entonces la humanidad habrá quedado obsoleta.
En una era de copias cibernéticas, connectividad
total, inteligencias artificiales, mentes colectivas, viajes espaciales a
velocidades relativistas y la paulatina conversión del sistema solar en
computronio, ¿qué puede sorprendernos ya? Sólo la llegada de una señal
extraterrestre que quizá indique la ruta de acceso al nodo de la red del
espacio local.
El matemático húngaro John von Neumann (1) estaba ya en la recta final de su vida (por la década de 1950) cuando, a partir del análisis sobre la mejora posible de las tecnológicas existentes, anunció la llegada de un momento «después del cual los asuntos humanos, tal y como los conocemos, ya no podrán continuar». La singularidad (2) de la humanidad llegaría a través de la acumulación de tecnología efectivamente superior a la capacidad humana en un grado tal que, alcanzado y sobrepasado, nuestra existencia ya no tendría sentido. A partir del cálculo sobre el aumento en nuestra capacidad para acumular y procesar datos –medidos en MIPS o Millones de Instrucciones Por Segundo- se sabría cuándo se habría alcanzado por fin la capacidad para generar realidades alternativas por completo distintas a aquella en que nosotros somos ahora posibles y reales. Una vez abierta la caja de Pandora a una infinidad de otras realidades, todas ellas serían concebidas como posibles excepto una, la nuestra.
Aunque parezca extraño, hasta el momento la ciencia-ficción ha prestado a esta idea una escasísima atención. Más entretenida en subgéneros de rápida digestión, como el clásico space opera o los más actuales cyberpunk o incluso el retrofuturismo –tan de moda en la ciencia ficción española—, poco se ha escrito sobre una humanidad alternativa. Y eso que el marco científico-técnico circundante ha ido, sobre todo en las últimas décadas, dando pasos de gigante en esta dirección, con la inteligencia artificial, la robótica, la computación o la física cuántica dirigiendo la marcha hacia adelante. Tanto es así que en la lista de autores que, hasta el momento, hayan explotado de forma relevante esta vía únicamente nos parecen destacables dos: Stanislaw Lem y Greg Egan.
Con pocas dudas, Golem XIV, de Stanislaw Lem (3) -originalmente publicada en 1981, aunque recientemente traducida por Impedimenta en 2012— resulta ser la reflexión más audaz que, desde la ciencia ficción, se haya escrito jamás sobre la posibilidad de una humanidad circunstancial y próxima a su final. Una reflexión con la que hizo literatura de altura, y de qué magnitud, un Greg Egan (4) que en Ciudad permutación (original de 1994) tocaría claves presentes en Cuarentena (1992), con las que llenaría después otras muchas novelas y relatos sobre las formas en que la humanidad podría cambiar y conocer otras naturalezas distintas a su materialidad contemporánea. Dos autores cuya combinatoria nos ofrece como producto la más excelsa e intensa recreación literaria de la ciencia-ficción sobre este tema –si bien, ciertamente, este es un punto susceptible de ser debatido hasta la saciedad-.
Quizás el motivo por el que tan poco se ha escrito de una idea tan, a priori, esencial para la cultura y la literatura de ciencia-ficción es la densidad del tema. Pues no sólo nos referimos a otras formas alternativas de humanidad, ni siquiera a las disciplinas tecnológicas cuyos avances harán posibles antes o después estas alternativas, ni tampoco a los impredecibles caminos por los que transitarán las muchas realidades alternativas cuando llegue el momento de hacerse posibles, sino a la suma de todos estos aspectos y otros muchos más que (por causas de espacio y practicidad) nos dejamos en el tintero. ¿Qué autor en su sano juicio sería capaz de afrontar él solo toda la amplia magnitud de esta tarea?
Charles-Stross
La primera respuesta a esta pregunta es Charles Stross (Leeds, Inglaterra, 1964). Accelerando (original de 2005, y publicada en España por Bibliópolis en 2011) pretende convertirse en el primer intento de abarcar todas las cuestiones sobre la singularidad en un solo texto. Una tarea resuelta a partir de la construcción de un itinerario narrativo fragmentario y disperso, jalonado por varios relatos que, articulados en la novela final con la forma de capítulos, se publicaron por entregas en la Asimov`s Science Fiction Magazine entre junio de 2001 y diciembre de 2004. Esfuerzo merecedor del Premio Locus 2006 y reconocido finalista en otros premios como el Hugo, el Arthur C. Clarke, el Premio John W. Campbell Memorial (otorgado por la WorldCon) y el concedido por la Asociación Británica de la Ciencia Ficción.
Posiblemente, no exista otra forma de abordar razonablemente la tarea en su globalidad, desde un punto de vista literario, a como ha intentado hacer Charles Stross en Accelerando. En su novela, los nueve relatos se definen en tres partes equilibradas y perfectamente distinguibles que, dotadas de una evidente unidad interna, pretenden utilizar una trama unificadora como leitmotiv para la representación de la transición desde un estado tecnológico próximo al actual hasta nuestra entrada en la etapa de la singularidad. Durante el camino, distintas técnicas intentan situar al lector, simultáneamente, en el desarrollo de la trama y en el avance tecnológico exponencial que supone cada salto etápico; una tarea de enorme complejidad que no consigue cuajar con la certeza deseada.
De hecho, aunque la fragmentariedad aporta riqueza de contenido y justifica el cambio interno inherente al tema de que trata, la excesiva temporalidad de los saltos resta conectividad a los fragmentos y, por tanto, desgaja a las distintas etapas de que consta nuestro paseo por la singularidad, fulminando con ello el sentido mismo del viaje. Aunque, si lo analizamos por partes, Accelerando sí consigue por momentos destellos de una intensidad trepidante y audaz, especialmente en la primera parte, «Despegue lento», donde la excentricidad y el genio de Manfred Macx atrapan al lector con una fuerza que pocos personajes conseguirán por mucho que se lea, dada la perfecta representación que él es del genio tecnológico-financiero capaz de mantener a salvo su originalidad de un mercado devorador. En las otras dos partes, «Punto de inflexión» y «Singularidad», a medida que el punto crítico se acerca y la humanidad 3.0 parece ser una realidad inminente, el ajuste entre reflexión teórica y argumento se degrada hasta incluso hacer difícil la lectura, aunque en general mantenga el tipo con suficiencia.
De todos los muchos aspectos que la novela intenta tocar, el mejor trazado se sitúa en la periferia de lo que se espera sea el centro de interés de la ciencia-ficción. No sabemos si es por formación profesional o experiencia propia o ambas circunstancias en una, pero Stross vuelca Accelerando en el lado de la crítica social a una humanidad obcecada en dirigir la tecnología y sus avances. Sin nombrar en ningún momento temas concretos, usa la necesidad de la ingeniería financiera para proteger a la creatividad como crítica principal a un sistema voraz con la innovación, un sistema dispuesto a fosilizar todo cuando intente escapar del beneficio y la comercialización. Este sistema es la principal amenaza, de hecho, para el pronto advenimiento de la singularidad.
La deuda de la ciencia-ficción con uno de sus temas clave sigue todavía pendiente de saldar, si bien Accelerando toca con valor algunas claves por las que, quizás, podrían discurrir imprescindibles intentos posteriores. Mientras tanto, nos quedamos con una novela audaz y divertida, y por momentos inteligente e hilarante. Mejorable en cuanto a su cohesión, pero sin duda una pieza fundamental en una de las principales meditaciones sobre el futuro que el género tiene que resolver en el presente… antes de que sea demasiado tarde.
Vía | Fabulantes
Pié de foto: Sitio de Ciencia Ficción
Crédito: Conec
Aunque parezca extraño, hasta el momento la ciencia-ficción ha prestado a esta idea una escasísima atención. Más entretenida en subgéneros de rápida digestión, como el clásico space opera o los más actuales cyberpunk o incluso el retrofuturismo –tan de moda en la ciencia ficción española—, poco se ha escrito sobre una humanidad alternativa. Y eso que el marco científico-técnico circundante ha ido, sobre todo en las últimas décadas, dando pasos de gigante en esta dirección, con la inteligencia artificial, la robótica, la computación o la física cuántica dirigiendo la marcha hacia adelante. Tanto es así que en la lista de autores que, hasta el momento, hayan explotado de forma relevante esta vía únicamente nos parecen destacables dos: Stanislaw Lem y Greg Egan.
Con pocas dudas, Golem XIV, de Stanislaw Lem (3) -originalmente publicada en 1981, aunque recientemente traducida por Impedimenta en 2012— resulta ser la reflexión más audaz que, desde la ciencia ficción, se haya escrito jamás sobre la posibilidad de una humanidad circunstancial y próxima a su final. Una reflexión con la que hizo literatura de altura, y de qué magnitud, un Greg Egan (4) que en Ciudad permutación (original de 1994) tocaría claves presentes en Cuarentena (1992), con las que llenaría después otras muchas novelas y relatos sobre las formas en que la humanidad podría cambiar y conocer otras naturalezas distintas a su materialidad contemporánea. Dos autores cuya combinatoria nos ofrece como producto la más excelsa e intensa recreación literaria de la ciencia-ficción sobre este tema –si bien, ciertamente, este es un punto susceptible de ser debatido hasta la saciedad-.
Quizás el motivo por el que tan poco se ha escrito de una idea tan, a priori, esencial para la cultura y la literatura de ciencia-ficción es la densidad del tema. Pues no sólo nos referimos a otras formas alternativas de humanidad, ni siquiera a las disciplinas tecnológicas cuyos avances harán posibles antes o después estas alternativas, ni tampoco a los impredecibles caminos por los que transitarán las muchas realidades alternativas cuando llegue el momento de hacerse posibles, sino a la suma de todos estos aspectos y otros muchos más que (por causas de espacio y practicidad) nos dejamos en el tintero. ¿Qué autor en su sano juicio sería capaz de afrontar él solo toda la amplia magnitud de esta tarea?
Charles-Stross
La primera respuesta a esta pregunta es Charles Stross (Leeds, Inglaterra, 1964). Accelerando (original de 2005, y publicada en España por Bibliópolis en 2011) pretende convertirse en el primer intento de abarcar todas las cuestiones sobre la singularidad en un solo texto. Una tarea resuelta a partir de la construcción de un itinerario narrativo fragmentario y disperso, jalonado por varios relatos que, articulados en la novela final con la forma de capítulos, se publicaron por entregas en la Asimov`s Science Fiction Magazine entre junio de 2001 y diciembre de 2004. Esfuerzo merecedor del Premio Locus 2006 y reconocido finalista en otros premios como el Hugo, el Arthur C. Clarke, el Premio John W. Campbell Memorial (otorgado por la WorldCon) y el concedido por la Asociación Británica de la Ciencia Ficción.
Crédito: VonNeumannMachine.Wordpress
Posiblemente, no exista otra forma de abordar razonablemente la tarea en su globalidad, desde un punto de vista literario, a como ha intentado hacer Charles Stross en Accelerando. En su novela, los nueve relatos se definen en tres partes equilibradas y perfectamente distinguibles que, dotadas de una evidente unidad interna, pretenden utilizar una trama unificadora como leitmotiv para la representación de la transición desde un estado tecnológico próximo al actual hasta nuestra entrada en la etapa de la singularidad. Durante el camino, distintas técnicas intentan situar al lector, simultáneamente, en el desarrollo de la trama y en el avance tecnológico exponencial que supone cada salto etápico; una tarea de enorme complejidad que no consigue cuajar con la certeza deseada.
De hecho, aunque la fragmentariedad aporta riqueza de contenido y justifica el cambio interno inherente al tema de que trata, la excesiva temporalidad de los saltos resta conectividad a los fragmentos y, por tanto, desgaja a las distintas etapas de que consta nuestro paseo por la singularidad, fulminando con ello el sentido mismo del viaje. Aunque, si lo analizamos por partes, Accelerando sí consigue por momentos destellos de una intensidad trepidante y audaz, especialmente en la primera parte, «Despegue lento», donde la excentricidad y el genio de Manfred Macx atrapan al lector con una fuerza que pocos personajes conseguirán por mucho que se lea, dada la perfecta representación que él es del genio tecnológico-financiero capaz de mantener a salvo su originalidad de un mercado devorador. En las otras dos partes, «Punto de inflexión» y «Singularidad», a medida que el punto crítico se acerca y la humanidad 3.0 parece ser una realidad inminente, el ajuste entre reflexión teórica y argumento se degrada hasta incluso hacer difícil la lectura, aunque en general mantenga el tipo con suficiencia.
De todos los muchos aspectos que la novela intenta tocar, el mejor trazado se sitúa en la periferia de lo que se espera sea el centro de interés de la ciencia-ficción. No sabemos si es por formación profesional o experiencia propia o ambas circunstancias en una, pero Stross vuelca Accelerando en el lado de la crítica social a una humanidad obcecada en dirigir la tecnología y sus avances. Sin nombrar en ningún momento temas concretos, usa la necesidad de la ingeniería financiera para proteger a la creatividad como crítica principal a un sistema voraz con la innovación, un sistema dispuesto a fosilizar todo cuando intente escapar del beneficio y la comercialización. Este sistema es la principal amenaza, de hecho, para el pronto advenimiento de la singularidad.
La deuda de la ciencia-ficción con uno de sus temas clave sigue todavía pendiente de saldar, si bien Accelerando toca con valor algunas claves por las que, quizás, podrían discurrir imprescindibles intentos posteriores. Mientras tanto, nos quedamos con una novela audaz y divertida, y por momentos inteligente e hilarante. Mejorable en cuanto a su cohesión, pero sin duda una pieza fundamental en una de las principales meditaciones sobre el futuro que el género tiene que resolver en el presente… antes de que sea demasiado tarde.
Vía | Fabulantes
Pié de foto: Sitio de Ciencia Ficción
(1) John von Neumann (registrado al nacer como Neumann János Lajos; Budapest, Imperio austrohúngaro, 28 de diciembre de 1903 - Washington, D. C., Estados Unidos, 8 de febrero de 1957) fue un matemático húngaro-estadounidense que realizó contribuciones fundamentales en física cuántica, análisis funcional, teoría de conjuntos, teoría de juegos, ciencias de la computación, economía, análisis numérico, cibernética, hidrodinámica, estadística y muchos otros campos. Se le considera uno de los matemáticos más importantes de la historia moderna. Más información aquí.
(2) La singularidad tecnológica es el advenimiento hipotético de inteligencia artificial general (también conocida como «IA fuerte», del inglés strong AI). La singularidad tecnológica implica que un equipo de cómputo, red informática, o un robot podrían ser capaces de automejorarse recursivamente, o en el diseño y construcción de computadoras o robots mejores que él mismo. Se dice que las repeticiones de este ciclo probablemente darían lugar a un efecto fuera de control -una explosión de inteligencia—, en donde las máquinas inteligentes podrían diseñar generaciones de máquinas sucesivamente más potentes. La creación de inteligencia sería muy superior al control y la capacidad intelectual humana. Más información aquí.
(3) Stanisław Herman Lem fue un escritor polaco cuya obra se ha caracterizado por su tono satírico y filosófico. Sus libros, entre los cuales se encuentran Ciberíada y Solaris, se han traducido a 40 lenguas y ha vendido 27 millones de ejemplares. Es considerado como uno de los mayores exponentes del género de la ciencia ficción y uno de los pocos escritores que siendo de habla no inglesa ha alcanzado fama mundial en el género. Más información aquí.
(4) Greg Egan, nacido el 20 de agosto de 1961 en Perth (Australia). Matemático por formación (graduado en la universidad de Australia Occidental) y programador de computadoras por profesión, es más conocido por su faceta de escritor de novelas y relatos de ciencia ficción, en la que ha destacado en el panorama de los últimos años. Más información aquí.
Publicado bajo Licencia Creative Commons
Atribución - Compartir Igual - Internacional 4.0
Nota importante: Si usted desea insertar en su bitácora o página web esta entrada, por favor, revise las condiciones en las que el autor lo permite o deniega visitando este enlace.


