¿Qué es una esfera de Dyson?

¿Existen -o existieron— civilizaciones avanzadas en nuestra galaxia capaces de almacenar y utilizar a coveniencia toda la energía emitida por sus estrellas? Si la respuesta es , entonces las herramientas que permitirían un logro tan asombroso  serían megaestructuras [1] conocidas como Esferas de Dyson.


Recreación artística de una esfera de Dyson.

Los que defienden la energía solar saben sobradamente que tan sólo una fracción de la energía emitida por el Sol alcanza la Tierra. ¿Y si nosotros, como civilización, fuésemos capaces de aprovechar toda la energía radiada por el Astro Rey? Necesariamente tendríamos que utilizar, en un primer momento, alguna forma de esfera de Dyson -en honor al físico y matemático Freeman J. Dyson. El notable científico avanzó esta hipótesis por primera vez en 1960 en un artículo para la prestigiosa revista Science titulado «Search for Artificial Stellar Sources of Infrared Radiation», en español «Búsqueda de Fuentes Artificiales de Radiación Infrarroja Estelar». Dyson asumió que el ser humano, en el estado actual de la ciencia -ayer y hoy— era incapaz de crear semejantes armazones. Más bien lo enfocó como un recurso disponible sólo por tecnologías alienígenas avanzadas. En este sentido, propuso que la búsqueda de evidencias de la existencia de tales estructuras podría conducir al descubrimiento de civilizaciones avanzadas en otras partes de nuestra galaxia. De hecho, los astrónomos llevan desde finales de 2015 discutiendo acerca de una estrella sumamente extraña y controvertida conocida en el argot astronómico por KIC 8462852. Las variaciones de la luz emitida por la estrella señalarían signos reveladores de la construcción de una esfera de Dyson a su alrededor.

KIC 8462852 -también conocida por estrella de Tabby en honor a su descubridora Tabetha Boyajian— recaudó más de 82.318€ mediante una campaña a través de KickStarter promovida por Boyajian y sus compañeros, cuantía que les permitió realizar una observación minuciosa de la estrella con el radiotelescopio  Green Bank en octubre de 2016. Aunque nada extraordinario fue reportado entonces, los investigadores siguen muy de cerca las andanzas de la peculiar estrella.

Sirva lo dicho anteriormente para aclarar que las esferas de Dyson fueron, durante el siglo XX,  una realidad en los relatos de ciencia ficción y poco más que una hipóstesis para la ciencia. En cambio, en la actualidad, parecen tan suficientemente verosímiles que algunos astrónomos escudriñan estrellas buscando signos de su existencia.

Entonces, ¿qué son esas extrañas megaestructuras llamadas esferas de Dyson?

Inicialmente, algunos suponían que las esferas de Dyson eran objetos materiales huecos alrededor de las estrellas, sin embargo, Dyson uso el término «concha» para referirse a éllas. No las imaginó como estructuras rígidas -las tensiones en una construcción de esa magnitud las pulverizarían al instante—. En un intercambio de cartas a través de la revista Science escribió Dyson:

«Un anillo sólido rodeando a una estrella es mecánicamente imposible. Las formas que yo imaginé se parecían más a una colección o enjambre de objetos cada uno en órbitas independientes alrededor de la estrella»

Una esfera de Dyson podría ser, por poner un ejemplo, del tamaño de la órbita de la Tierra alrededor del Sol (casi 150 millones de km). La web Sentinel Developments describe una esfera de Dyson así:

Sería una concha de colectores solares -o hábitats— alrededor de la estrella. Con este modelo, toda -al menos una cantidad significativa— de la energía golpearía sobre una superficie receptora capaz de reutilizarla.



Imagen superior (obtenida en Wikipedia): El punto central de la imagen representa una estrella. La forma más sencilla de una esfera de Dyson es un anillo de colectores orbitando alrededor de la estrella a una distancia aproximada de 150 millones de kilómetros. Esta configuración es llamada también anillo de Dyson. 

Según Dyson, la supervivencia a largo plazo de una civilización avanzada y sus necesidades energéticas la forzaría a buscar soluciones como las que él propuso.

Por supuesto, los escritores de ciencia ficción ya habían escrito con anterioridad sobre las esferas. El propio Dyson admitió que tomó prestado de la ciencia ficción, antes de comenzar su exploración técnica de la idea, de una megaestructura que reuniera energía de su estrella. Olaf Stapledon mencionó por primera vez esta idea en su novela de ciencia ficción de 1937 Star Maker, que Dyson aparentemente leyó y utilizó como inspiración.



Imagen superior (obtenida en Wikipedia): A medida que transcurre el tiempo, una civilización de tipo II podría continuar añadiendo anillos de Dyson alrededor de la estrella, dando por resultado una esfera de Dyson simple pero muy potente.


¿Qué podría impulsar a los astrónomos a buscar evidencias de esferas de Dyson en nuestra Vía Láctea? Incluso antes del descubrimiento de KIC 8462852, dedicaron un gran esfuerzo a localizar señales de radio emitidas por hipotéticas civilizaciones inteligentes del espacio exterior. Obtuvieron, como compensación, una gran frustración: no encontraron nada que coincidiera, ni remotamente, con sus expectativas. A partir de 2013 decidieron emplear nuevas estrategias de búsqueda. Suponiendo que un sistema de colectores de energía solar -una megaestructura— estuviera orbitando alrededor de una estrella, su luz, desde nuestra perspectiva, se vería alterada. Los colectores absorberían y volverían a irradiar energía de la estrella. Es esa energía vuelta a irradiar la que los astrónomos rastrean desesperadamente.

Stephen Battersby, de New Scientist, escribió un magnífico artículo en el que explica cómo buscan esferas de Dyson los astrónomos. Si está usted interesado en leerlo tendría que estar suscrito a la revista -una suscripción anual versión web  cuesta 46€, es la más económica— o bien intentar hallar un enlace alternativo... Si conoce la lengua de Shakespeare, introduzca en su explorador la siguiente cadena: «Alien megaprojects: The hunt has begun» (evidentemente sin comillas angulares). Encontrará algunas coindicencias... 😁

Resumen

Una esfera de Dyson consta de una serie de colectores solares en órbitas independientes alrededor de la estrella de una civilización avanzada y cuyo cometido es asegurar que una fracción significativa de la energía radiada por la estrella colisione sobre una superficie receptora permitiendo, por tanto, ser utilizada para el beneficio de la hipotética civilización. 

Freeman J. Dyson, primer científico en explorar este concepto, sugirió que sus esferas son inevitables como método de captación de energía por parte de civilizaciones avanzadas.

Xarooch Franco


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