Sean Board ©
Pronto nos hundiremos en las frías tinieblas;
Adiós, intensa luz de nuestro breve estío
Ya oigo como caen con fúnebre sonido
Los ruidosos leños sobre el patio de piedra.
En mi ser entrará por entero el invierno: cólera,
Odio, escalofrío, horror, labor dura y forzada,
Y lo mismo que el sol en su infierno polar
Será mi corazón un bloque helado y rojo.
Escucho, estremeciéndome, cada leño que cae;
Del patíbulo que alzan no es menos sordo el eco.
Parecida a la torre que sucumbe es mi alma
Bajo la infatigable, pesada catapulta.
Me parece, hamacado por el golpe monótono,
Que en algún sitio clavan un féretro de prisa.
¿Para quién? ¡Ayer era verano; de vuelta está el otoño!
Como una partida suena el ruido misterioso.
(Charles Baudalaire, Canto otoñal)
Vía | Sean Board © (flickr)









