¿Impactó un cometa contra la Tierra hace 12.000 años?

David Biello | SCIENTIFIC AMERICAN
  • Nanodiamantes encontrados en Norteamérica sugieren que el cambio climático podría haber sido instigado cósmicamente.

Hace unos 12.900 años, un enfriamiento global masivo comenzó bruscamente, junto con la extinción de unas 35 especies de mamíferos diferentes, incluyendo el mamut, así como la llamada cultura clovis de los norteamericanos prehistóricos. Se han propuesto varias teorías para esas desapariciones, que van desde un cambio climático abrupto hasta la caza excesiva una vez que los seres humanos se diseminaron por las selvas de Norteamérica. Pero ahora, los nanodiamantes encontrados en los sedimentos de este período apuntan a una alternativa: una explosión masiva o explosiones de un cometa fragmentario, similar pero aún más grande que el evento Tunguska de 1908 en Siberia.

El descubrimiento da soporte a una teoría que se avanzó por primera vez el año pasado en el sentido de que algún tipo de impacto o impacto cósmico -un cometa fragmentado que estalla en la atmósfera o que llueve en los océanos- se asentó durante el período de enfriamiento de más de 1.300 años en el hemisferio norte, conocido como Younger Dryas, debido a la abundancia de polen de una flor alpina que se encontró durante el intervalo.

El período de enfriamiento interrumpió el calentamiento extendido de una era glacial predicho por ligeros cambios en la órbita terrestre (conocida como ciclos de Milankovitch) que continúan en la actualidad. Y sigue siendo una anomalía inexplicable en el registro climático.

Sin embargo, una serie de fragmentos cometarios que hubiesen estallado sobre Norteamérica podrían explicar un estrato geológico anterior al enfriamiento que contiene niveles inusualmente altos de iridio, un elemento más común en vagabundos cósmicos, como los meteoroides, que en la corteza terrestre. Emparejado con el hecho de que esta capa aparece justo antes de la extinción de al menos 35 géneros de mamíferos grandes, incluyendo los mamuts, es una evidencia circunstancial fuerte que haría creíble un evento cósmico.

«Indicadores de un impacto muy fuertes han sido hallados directamente sobre los sedimentos y, a menudo, envuelven -en el caso de Murray Springs—, los restos de estos animales y de las personas que los estaban cazando», afirma el arqueólogo y coautor del estudio Doug Kennett, de la Universidad de Oregon (Eugene), el hijo del equipo compuesto por padre e hijo que ayuda a afianzar la nueva teoría del impacto. «¿Fue un cometa, fue una condrita carbonosa, estaba fragmentado, estaba concentrado? Basándonos en la distribución de los nanodiamantes, ciertamente tuvo lugar a gran escala».

Búsquedas preliminares posteriores -en Europa, Asia y América del Sur— encontraron minerales y elementos similares en sedimentos de la misma edad, dice Kennett, y su propio trabajo en las Islas del Canal de California cuenta la historia de una quema masiva seguida de erosión y un cambio total en la flora de la región.

«La evidencia es consistente con la ruptura de un cuerpo fragmentario con choques de aire y posibles impactos superficiales en varias partes de Norteamérica. Podría estar sobre la capa de hielo o en el océano», asegura, explicando por qué hasta la fecha no se ha encontrado ningún cráter (o cráteres) de impacto. «Los efectos inmediatos sobre el suelo incluyen altas temperaturas y presiones que provocan transformaciones importantes de la vegetación, derribando árboles pero también quemándolos.»

Y eso haría que el cambio climático de los Younger Dryas se convirtiera en un primo más cercano del otro gran impacto masivo, el de los asteroides que destruyeron a los dinosaurios hace 65 millones de años. «Este es un evento que ocurrió un día», apunta Kennett. «Vamos a necesitar registros climáticos de alta resolución, registros arqueológicos y registros paleontológicos para tratar de explorar los efectos.»


Poner en contacto ambas entidades físicas resulta verdaderamente aterrador, pero estén tranquilos, no es tarea fácil: crear un miligramo de antimateria, pongamos por caso un gramo de antihidrógeno, costaría alrededor de 62.000.000.000.000 de dólares.

Xarooch Franco

Xarooch Franco tradujo el original inglés y adaptó el contenido al español de la publicación original de SCIENTIF AMERICAN.

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